Cómo ahorrar en el IRPF

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Cómo ahorrar en el IRPF

También conviene desempolvar la declaración y las notas del IRPF de 2016 y de los tres años anteriores para ver si dejamos algún saldo negativo…

También conviene desempolvar la declaración y las notas del IRPF de 2016 y de los tres años anteriores para ver si dejamos algún saldo negativo pendiente que podamos aprovechar en la próxima declaración o si generamos en su día rentas que estén pendientes de imputarse en los años siguientes.

Una vez hecho este ejercicio, podemos realizar un precálculo de lo que tendremos que pagar a mediados de 2018 por la Renta de 2017. A continuación, toca ponerse a pensar qué operaciones queremos o podemos hacer antes del 31 de diciembre, y cuáles nos convienen más al objeto de minimizar el pago final por este impuesto.

Ahora, sin pretender desde luego hacer un recorrido exhaustivo por todos los elementos del impuesto, Expansión en colaboración con el Consejo General de Economistas Reaf-Regaf recordamos aspectos siempre importantes y damos algunas pautas para que determinados contribuyentes puedan optimizar su tributación, a través de 50 consejos que iremos desgranando en los próximos días.

Si eres trabajador

Hoy nos centraremos en cómo reducir la factura fiscal si eres trabajador. Constituyen rendimientos del trabajo todas las contraprestaciones o utilidades, cualquiera que sea su denominación o naturaleza, dinerarias o en especie, que deriven directa o indirectamente, del trabajo personal o de la relación laboral o estatutaria y no tengan el carácter de rendimientos de actividades económicas.

En este sentido, se incluyen en este concepto, además de los sueldos o salarios, todas aquellas rentas obtenidas por el trabajo, como las retribuciones de carácter ocasional o en especie, las prestaciones por desempleo, indemnizaciones por despido, etc.

Asimismo, tienen la consideración de rendimientos del trabajo, por mandato expreso de la ley reguladora del impuesto, las becas, las pensiones compensatorias recibidas del ex cónyuge, las anualidades por alimentos y las retribuciones de los administradores de entidades, entre otros.

Las rentas derivadas de impartir cursos, conferencias, coloquios o seminarios, por regla general, tributan como rendimientos del trabajo y, excepcionalmente, cuando estas actividades supongan la ordenación por cuenta propia de medios de producción o de recursos humanos, como rendimientos de actividades económicas.

El rendimiento neto del trabajo será el resultado de disminuir el rendimiento íntegro en el importe de los gastos deducibles. Los rendimientos del trabajo corresponden exclusivamente a quien haya generado el derecho a percibirlos. No obstante, las pensiones, haberes pasivos y demás prestaciones percibidas de los sistemas de previsión social corresponderán íntegramente a la persona en cuyo favor estén reconocidos.

Los rendimientos netos podrán reducirse en un 30 por 100, con un límite máximo de 300.000 euros, cuando tengan un período de generación superior a dos años, así como aquéllos que se califiquen reglamentariamente como obtenidos de forma notoriamente irregular en el tiempo, cuando, en ambos casos, se imputen en un único período impositivo.

1- Modificar contrato

Puede ser un buen momento para modificar el contrato laboral para 2018 incluyendo retribuciones en especie que no tributan, como la tarjeta restaurante, la tarjeta transporte, el vale guardería o un seguro médico para la familia.

Para que las rentas sean consideradas en especie, deben estar pactadas entre el empresario y el trabajador, ya sea en el convenio colectivo o en el propio contrato de trabajo, es decir, que la empresa venga obligada (en función del convenio o contrato) a suministrar el bien, derecho o servicio. En caso contrario, cuando sólo existe una mediación en el pago por la empresa de un servicio contratado por el trabajador, no estaremos ante una retribución en especie, sino dineraria, y no entrarán en juego las normas especiales de valoración o de exención de determinadas rentas en especie.

En el caso de organismos públicos, no es posible la sustitución de retribuciones dinerarias por retribuciones en especie y, por lo tanto, la totalidad de la retribución, aunque se incluya a modo de ejemplo el pago de un seguro médico, tendrá la consideración retribución dineraria y, en consecuencia, se habrá de tributar por dicho importe.

Si utiliza un vehículo de la empresa como retribución en especie, solicite a su empleador que el vehículo sea uno de los considerados eficientes energéticamente, de esta manera su retribución en especie se puede ver reducida hasta en un 30 por 100. Esta reducción resultará de aplicación cuando se trate de vehículos eléctricos de batería, vehículos eléctricos de autonomía extendida o vehículos eléctricos híbridos enchufables, siempre que su precio de adquisición se ajuste a los límites establecidos reglamentariamente.

Si su empresa le abona un seguro médico, puede extender la cobertura a su cónyuge e hijos, de esta manera podrá beneficiarse de una exención de hasta 500 euros para cada una de las personas aseguradas. Además, si alguno de los miembros de la familia es discapacitado, la renta en especie que no tributa se amplía a 1.500 euros por cada uno de ellos.

2- Indemnización por despido

Si ha sido despedido de la empresa donde prestaba sus servicios y ha recibido una indemnización que no excede de la obligatoria según el Estatuto de los Trabajadores y su normativa de desarrollo, no deberá imputar ninguna cuantía si ésta no supera 180.000 euros. El exceso sobre dicha cuantía se podrá reducir por irregularidad en un 30 por 100 cuando se corresponda con un derecho generado en más de dos años. Tampoco tributa la indemnización si el despido se ha producido por causas económicas, técnicas, organizativas, de producción o fuerza mayor y no sobrepasa la obligatoria según el Estatuto o los citados 180.000 euros.

El límite anterior no se aplica a las indemnizaciones por despidos o ceses producidos antes de agosto de 2014 ni a los despidos posteriores a dicha fecha cuando deriven de un expediente de regulación de empleo cuyo periodo de consultas se hubiera iniciado con anterioridad.

En consecuencia, las cuantías recibidas por los trabajadores que se hayan acogido a un plan de empleo de baja voluntaria no están exentas. No se trata de un despido, sino de una resolución del contrato de trabajo de mutuo acuerdo. En el mismo sentido, la aceptación por parte del trabajador de la prejubilación mediante acuerdo o contrato, con el reconocimiento de partidas económicas, es un cese voluntario que no puede equipararse a un despido y, por tanto, no puede acogerse a la exención.

Por otro lado, si su relación con la empresa no era laboral sino mercantil, la indemnización tributa en su totalidad. A estos efectos, la Inspección está facultada para calificar el tipo de relación contractual con la empresa.

Por último, cabe señalar que para disfrutar de esta exención es necesario que exista una efectiva desvinculación del trabajador con la empresa. Se presume, salvo prueba en contrario, que no se da dicha desvinculación cuando, en los tres años siguientes al despido o cese, el trabajador vuelva a prestar servicios a la misma empresa o a otra empresa vinculada a aquélla. De este modo, si le han despedido de su empresa, pero en el plazo referido le vuelven a contratar, perderá la exención de la indemnización, por lo que deberá presentar una autoliquidación complementaria incluyendo la misma, salvo que acredite mediante cualquiera de los medios de prueba admitidos en derecho que en su día se produjo dicha desvinculación.

3- Prestación por desempleo

Si tiene derecho a cobrar la prestación por desempleo y va a iniciar una actividad económica, le conviene solicitar el cobro de la prestación en la modalidad de pago único. De este modo, no tributará por ella, siempre que no cese en la actividad iniciada durante los cinco años siguientes.

El documento ha sido elaborado por el Consejo General de Economistas Reaf-Regaf.

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